20 de abril de 2012

Campañas de comunicación que generan empleo

Llevaba unas semanas sin actualizar el blog porque, entre otras cosas, estoy inmersa en un proceso de coaching personal y profesional que me tiene fascinada a la par que reflexiva. Tan profundamente reflexiva que estoy retrasando el momento de compartir mis ideas y pensamientos para poder hacerlo con cierto poso y conclusiones más o menos completas. Pero he querido hacer un alto en el camino para comentar un par de ofertas de trabajo que me han llamado la atención en medio de este desolador y desalentador panorama social, laboral, político y económico que nos cuentan todos los días los medios de comunicación. 

Se trata de dos ofertas laborales cuya primera peculiaridad es que forman parte de una campaña de marketing/publicidad/comunicación. Maravilloso que nuestra profesional presente iniciativas que contribuyan a dar empleo y no solo a entretener con ideas notorias y frívolas. La segunda es que las dos me han resultado atractivas y me dicen que hay vida más allá de los "trabajos" tradicionales. El mundo está cambiando y es posible que esa transformación implique cerrar muchas puertas pero abrir nuevas y más soleadas ventanas. Lo iremos viendo. 


Por el momento, aquí están estos curiosos ejemplos:
  • Oferta número uno: "Buscamos jóvenes en paro, de entre 25 y 35 años, para ver cómo crece la hierba. Salario: 2.000 euros brutos". No, al parecer no es una broma. Es una vacante publicada en Infojobs por Husqvarna, una de las principales compañías de fabricación de maquinaria de jardinería, como parte de la campaña de promoción de su robot cortacésped Automower. El puesto se llama "Supervisor de cesped automático" y las funciones asociadas son: "leer, twittear, navegar por Internet, revisar el correo electrónico, tomar el sol… mientras el Automower de Husqvarna corta el césped por ti en un céntrico jardín de Madrid". Simplemente brillante. Me he apuntado. Creo que doy el perfil y quiero investigar hasta donde llegan. Pero, desde aquí, mi enhorabuena a la agencia que la haya ideado. 
  • Oferta número dos: "Buscamos un/una periodista que esté dispuesto a hacer el Camino de Santiago (Camino Francés)". La vacante la publica la Tienda del Camino, una tienda on line que se dedica a vender todo tipo de productos para los peregrinos y cuya peculiaridad es que los compras a través de la web y los recoges en cualquier punto del Camino. El trabajo se ofrece dentro de la estrategia de comunicación de la marca y la idea consiste en contratar a un periodista en paro que esté vinculado al Camino de Santiago para que realice la ruta francesa y recopile en cada etapa cierta información y cuente su experiencia. No he aplicado, porque no me encajaban las fechas, pero me ha parecido una oportunidad laboral preciosa.
Sí, son trabajos temporales. Sí, no nos van a sacar de pobres ni nos garantizan una estabilidad ni un futuro. Pero la idea es que hay vida más allá de la zona de confort. Que hay gente creando nuevas realidades. Que podemos crearlas nosotros. Y que pueden estar alineadas a nuestros sueños. Solo tenemos que seguir muy atentos y elegir con cuidado.

14 de marzo de 2012

El "elevator pitch" para las RRPP

El "elevator pitch" (también llamado "elevator speech" o "discurso de ascensor") es una técnica de presentación usada originariamente por emprendedores para explicar sus proyectos ante posibles inversores y suscitar su interés. El propio nombre ya nos indica su principal característica: el discurso debe ser breve, claro y directo a la acción, ya que tiene que conseguir su objetivo en lo que dura un viaje en ascensor. Parece ser que lo inventaron unos jóvenes de Silicon Valley que se colaban en las oficinas de sus posibles financiadores, les esperaban y entraban con ellos en el ascensor, con la esperanza de llamar su atención en esos preciosos minutos en los que los tenían a su disposición.


Será por deformación profesional, pero yo lo vi como un método maravilloso para los profesionales de las relaciones públicas y la comunicación. Todo el que haya trabajado en este sector sabe lo crucial y, a la vez, agotador que resulta ese momento en el que tienes que llamar a los periodistas para: 1) asegurarte de que han recibido la información que les has enviado; y 2) sondear si les ha interesado y, en caso contrario o que estén dudando, tratar de transmitirles el interés. 

Para los periodistas también es un proceso exasperante y, por lo tanto, la mayoría no te dedican más de un minuto y con prisas (vaya por delante que les comprendo perfectamente y que siempre he procurado respetar su inteligencia y su tiempo, que sabemos lo escaso que es). Pero ambas partes aún no han llegado a un acuerdo para facilitarse la vida mutuamente, tal y como quedó patente en el III RRPPandtweets: “Agencias de comunicación, gabinetes de prensa y periodistas: ¿condenados a entenderse?”. 
Así que traigo esta propuesta para los profesionales de las RRPP: prepararse el discurso de la llamada con la técnica del "elevator pitch"

- Recopilar previamente la información relevante: 
  1. Cuál es el proyecto/idea/servicio/producto. 
  2. Qué ofrece de diferente. 
  3. A quién le interesa. 
  4. Por qué. 
  5. Qué quiero que haga el periodista (puede ser publicarlo o una entrevista o un reportaje...)
- Estructurar el discurso con el modelo "A-I-D-A"
  1. Atención. 
  2. Interés.
  3. Decisión. 
  4. Acción.  
La idea es satisfacer a las dos partes: quitar el mínimo tiempo a los periodistas y aumentar las posibilidades de conseguir el objetivo de los relaciones públicas, gracias a un discurso que resume lo realmente relevante y lo presenta de una forma persuasiva. ¡Ya me contaréis los resultados!

PD: Esto no quita ni un ápice de importancia a las tareas de elaborar unos buenos listados de medios y periodistas; a que se adapte la comunicación a cada tipo de medio a sus características específicas (imagen, sonido, imágenes, tipo de contenido, etc.); a que se personalice en la medida de lo posible, etc.

5 de marzo de 2012

¿Quién es responsable de la imagen de España?

Los medios de comunicación y los políticos llevan un par de semanas muy preocupados por “la imagen de España”, a raíz de los incidentes violentos que han ocurrido en las últimas manifestaciones ciudadanas de Valencia y Barcelona. 

Vaya por delante que estoy absolutamente en contra de toda forma de violencia. Por principios pero, qué queréis que os diga, también por pura inteligencia. Las revoluciones civiles que están triunfando últimamente en todo el mundo han seguido en mayor o menor medida los “198 métodos de acción no violenta” del filósofo Gene Sharp, que en su propio título ya nos indica bien claro que camino debemos evitar.

Una vez asentada esta premisa, necesitaba compartir cómo mi cerebro ha vuelto a cortocircuitar esta semana pasada al recibir una sobredosis de manipulación informativa en forma de noticias sobre los incidentes violentos de la manifestación de Barcelona. Un par de ejemplos, casi al azar, de unos y de otros: 
  • Manipulación en medios de comunicación: la portada del periódico ABC, que fue durísima e ingeniosamente criticada en Twitter por su absoluta falta de rigor con el hashtag #portadasABC.

Partido Popular: “Las protestas son legítimas pero están organizadas por el PSOE con el objetivo de crear un clima de conflictividad social”.
PSOE:El problema no es la violencia sino que haya alguien que quiera relacionar al PSOE con la violencia”. 
Sindicatos: “Los disturbios nada tienen que ver con las protestas que estaban convocadas”. 
Gobierno catalán: “El vandalismo es obra de un grupo de violentos profesionales. Estos incidentes perjudican la imagen del país y el derecho a manifestarse”. 
Ministro de Justicia: “Los disturbios son muy negativos y probablemente hayan costado muchos puestos de trabajo”.
¿Estamos locos o nos toman por idiotas? Perdón, la pregunta es absurda, saben que somos idiotas, llevan años comprobándolo.

Sé que, aparentemente, hablan de los disturbios pero mi (¿mal pensada?) lectura va más allá. ¿La nueva estrategia es tratar de responsabilizar a los ciudadanos de la “mala imagen” de España en el exterior  y decirles que, si se manifiestan, serán culpables de que se pierdan puestos de trabajo, de que “los mercados” nos castiguen y de que las agencias de rating nos rebajen la calificación? ¿Se puede ser más retorcido?

Llevo unos cuantos años dedicándome a la comunicación, las relaciones públicas y la gestión de la reputación online de empresas y proyectos así que conozca de cerca las técnicas para construir y cuidar una “imagen corporativa”. Sé lo importante que es que la marca España sea positiva y fuerte pero es igualmente cierto que los principales responsables de su construcción y mantenimiento no son los ciudadanos “de a pie”. Ya solo faltaba que nos cargaran también con ese mochuelo para pedirnos, a continuación, que por favor no nos manifestemos para no deteriorar la imagen de España

Así que me parece importante volver a poner el foco, por un lado, en los verdaderos responsables y, por otro, en la manera en la que deberíamos reconstruir esa imagen. Y es que...

1) ...puestos a hablar de incidentes, me parecen mucho más graves y que dañan mucho más la imagen de España algunos de los siguientes:
2) ...parece que todos tenemos asumido que solo importa la imagen que dé España al exterior: a los mercados, a Bruselas, a los americanos… Debe ser que estamos demasiado inmersos en la cultura del “aparentar” más que del “ser”. ¿Alguien se ha parado a pensar en las emociones de desencanto, desconfianza, tristeza, miedo y rabia que se están instalando en el alma de la mayoría de los españoles a raíz de este tipo de "incidentes"? ¿Alguien se está preocupando de las consecuencias que puede tener esto en nuestro estado de ánimo como país? Inevitablemente, esta situación solo nos conduce a los dos peores: la resignación y el resentimiento.

Rubrico esta última reflexión con los enlaces de dos de los textos (y sonidos) que me la han inspirado y que se expresan mejor y más poéticamente que yo:
  • “Basta ya”, del periodista Javier Gallego al inicio del programa “Carne cruda” de Radio 3, que recomiendo escuchar en su versión sonora, por la fuerza de la combinación de voz, música y efectos sonoros.
Basta ya... de mentiras, de huidas hacia adelante, de parches que ganan tiempo para hundirnos más en la miseria... Quizás ha llegado la hora de bajarse de este tren paranoide y mitómano en el que nos han metido; identificar nuestras fortalezas y debilidades, construir una nueva auto-imagen de nosotros mismos, rigurosa, completa, empoderante... y volver a salir al mundo a enamorar con nuestro verdadero atractivo, que lo hay... y mucho.

PD: Quizás he puesto demasiados enlaces pero hay unos cuantos que merecen mucho la pena. Os recomiendo para cuando tengáis tiempo y ganas los relativos a los métodos de acción no violenta de Gene Sharp; la entrevista a Julio Anguita en Carne Cruda, que no tiene desperdicio (enlace en las palabras "saben que somos idiotas") y el tema de la relación de las emociones y los estados de ánimo con el liderazgo; además de los dos enlaces del final.

24 de febrero de 2012

Las 10 estrategias de manipulación mediática (Noam Chomsky)

Recupero un texto del lingüista, filósofo y activista estadounidense Noam Chomsky, que sintetiza los diez recursos utilizados por los medios de comunicación para manipular la opinión pública a favor de las diversas agendas corporativas o gubernamentales. 

No es nuevo pero viene bien tenerlo muy presente en esta época. Quizás me lo imprima en formato "check-list" o cartón de bingo y los vaya tachando la próxima vez que vea los informativos. A ver si así por lo menos gano algo... 

1. La estrategia de la distracción
 
El elemento primordial del control social es la estrategia de la distracción que consiste en desviar la atención del público de los problemas importantes y de los cambios decididos por las élites políticas y económicas, mediante la técnica del diluvio o inundación de continuas distracciones y de informaciones insignificantes. La estrategia de la distracción es igualmente indispensable para impedir al público interesarse por los conocimientos esenciales, en el área de la ciencia, la economía, la psicología, la neurobiología y la cibernética.

Mantener la atención del público distraída, lejos de los verdaderos problemas sociales, cautivada por temas sin importancia real. Mantener al público ocupado, ocupado, ocupado, sin ningún tiempo para pensar; de vuelta a granja como los otros animales" (cita del texto ‘Armas silenciosas para guerras tranquilas).

2. Crear problemas y después ofrecer soluciones

Este método también es llamado “problema-reacción-solución”. Se crea un problema, una “situación” prevista para causar cierta reacción en el público, a fin de que éste sea el mandante de las medidas que se desea hacer aceptar. Por ejemplo: dejar que se desenvuelva o se intensifique la violencia urbana u organizar atentados sangrientos, a fin de que el público sea el demandante de leyes de seguridad y políticas en perjuicio de la libertad. O también: crear una crisis económica para hacer aceptar como un mal necesario el retroceso de los derechos sociales y el desmantelamiento de los servicios públicos.

3. La estrategia de la gradualidad

Para hacer que se acepte una medida inaceptable, basta aplicarla gradualmente, a cuentagotas, por años consecutivos. Es de esa manera que condiciones socioeconómicas radicalmente nuevas (neoliberalismo) fueron impuestas durante las décadas de 1980 y 1990: Estado mínimo, privatizaciones, precariedad, flexibilidad, desempleo en masa, salarios que ya no aseguran ingresos decentes, tantos cambios que hubieran provocado una revolución si hubiesen sido aplicadas de una sola vez.

4. La estrategia de diferir

Otra manera de hacer aceptar una decisión impopular es la de presentarla como “dolorosa y necesaria”, obteniendo la aceptación pública, en el momento, para una aplicación futura. Es más fácil aceptar un sacrificio futuro que un sacrificio inmediato. Primero, porque el esfuerzo no es empleado inmediatamente. Luego, porque el público, la masa, tiene siempre la tendencia a esperar ingenuamente que “todo irá a mejorar mañana” y que el sacrificio exigido podrá ser evitado. Esto da más tiempo al público para acostumbrarse a la idea del cambio y de aceptarla con resignación cuando llegue el momento.

5. Dirigirse al público como criaturas de poca edad

La mayoría de la publicidad dirigida al gran público utiliza discursos, argumentos, personajes y entonación particularmente infantiles, muchas veces próximos a la debilidad, como si el espectador fuese una criatura de poca edad o un deficiente mental. Cuanto más se intente buscar engañar al espectador, más se tiende a adoptar un tono infantilizante. ¿Por qué? “Si uno se dirige a una persona como si ella tuviese la edad de 12 años o menos, entonces, en razón de la sugestionabilidad, ella tenderá, con cierta probabilidad, a una respuesta o reacción también desprovista de un sentido crítico como la de una persona de 12 años o menos de edad" (cita de “Armas silenciosas para guerras tranquilas”).

6. Utilizar el aspecto emocional mucho más que la reflexión

Hacer uso del aspecto emocional es una técnica clásica para causar un corto circuito en el análisis racional y, finalmente, al sentido critico de los individuos. Por otra parte, la utilización del registro emocional permite abrir la puerta de acceso al inconsciente para implantar o injertar ideas, deseos, miedos y temores, compulsiones o inducir comportamientos…

7. Mantener al público en la ignorancia y la mediocridad

Hacer que el público sea incapaz de comprender las tecnologías y los métodos utilizados para su control y su esclavitud. “La calidad de la educación dada a las clases sociales inferiores debe ser la más pobre y mediocre posible, de forma que la distancia de la ignorancia que planea entre las clases inferiores y las clases sociales superiores sea y permanezca imposibles de alcanzar para las clases inferiores" (ver ‘Armas silenciosas para guerras tranquilas").

8. Estimular al público a ser complaciente con la mediocridad

Promover al público a creer que es moda el hecho de ser estúpido, vulgar e inculto…

9. Reforzar la autoculpabilidad

Hacer creer al individuo que solamente él es el culpable, por su propia desgracia, por causa de la insuficiencia de su inteligencia, de sus capacidades o de sus esfuerzos. Así, en lugar de rebelarse contra el sistema económico, el individuo se autodesvalida y se culpa, lo que genera un estado depresivo, uno de cuyos efectos es la inhibición de su acción. Y, sin acción, no hay revolución.

10. Conocer a los individuos mejor de lo que ellos mismos se conocen

En el transcurso de los últimos 50 años, los avances acelerados de la ciencia han generado una creciente brecha entre los conocimientos del público y aquellos poseídas y utilizados por las élites dominantes. Gracias a la biología, la neurobiología y la psicología aplicada, el “sistema” ha disfrutado de un conocimiento avanzado del ser humano, tanto de forma física como psicológicamente. El sistema ha conseguido conocer mejor al individuo común de lo que él se conoce a sí mismo. Esto significa que, en la mayoría de los casos, el sistema ejerce un control mayor y un gran poder sobre los individuos, mayor que el de los individuos sobre sí mismos.

22 de febrero de 2012

¿Y si la crisis fuera una buena oportunidad?

Como parece que la decisión de dejar de ver los telediarios ha gustado mucho, me arriesgo a compartir otra que he tomado recientemente: no quiero volver a oír ni a hablar de la crisis si no es para decir o escuchar algo nuevo y constructivo.

Y es que desde hace unos años no hablamos de otra cosa. Al principio lo entendía, se estaban analizando las causas para encontrar las soluciones. Ahora ya estamos inmersos en un circo surrealista: las causas están claras pero las soluciones disparan a los inocentes y favorecen aún más a los culpables. Por lo tanto, estamos ante conversaciones de besugos que ya solo generan negatividad, frustración e impotencia. Y lo que te rondaré morena... 

La conclusión es clara: nadie nos va a salvar. Si me apuras, va a ser al contrario. Así que está en nuestra mano decidir qué actitud tomamos ante esta travesía por el desierto: víctimas o exploradores.

Nuestro mundo ha cambiado completamente y ya no sirven las estrategias de antes. Haciendo un paralelismo, es igual que la reflexión de Alex de la Iglesia sobre la industria del cine: "El vacío ya está bajo nuestros pies. (...) ¿Podemos decir que internet no es una alternativa al negocio del cine cuando ni tan siquiera lo hemos intentado? ¿No somos responsables de no saber adaptarnos a las necesidades del mercado? ¿Cuanto tiempo vamos a esperar? (...) Es una realidad imparable. Demos el primer paso o lo darán por nosotros. Hablemos, discutamos cómo hacerlo, pero no demos marcha atrás. Se necesita valentía, pero no creo que orgullo".

Por eso, si a partir de ahora queréis hablar conmigo de crisis, que sea en los términos de este texto (que popularmente se atribuye a Albert Einstein aunque no está claro).


Y es que me da pena ver cómo, muchas veces, nos comportamos como el elefante encadenado de Jorge Bucay, que permanecía atado a su estaca a pesar de disponer de fuerza de sobra para soltarse y escapar. 



Con este análisis, no nos debería quedar otra opción que abrazar la crisis y vivirla con el optimismo de una oportunidad. Para muchas cosas: para volver a probar y demostrarnos que somos más fuertes que el miedo y la falsa seguridad; para revisar todas las creencias y prejuicios que nos limitan; para sustituir el modelo de éxito burgués y el consumismo anestesiante por un proyecto de vida a la medida de nuestro talento e intereses; en definitiva, para apostar por los valores que el anterior sistema ha despreciado: la creatividad, la imaginación, las emociones, la integridad, la confianza, la colaboración, el espíritu crítico, el coraje, la alegría...

A estas alturas del post me siento como una telepredicadora pero es que es emocionante cuando te lo planteas así. Y, además, creo funciona.

13 de febrero de 2012

Por qué ya no veo los telediarios

He tomado una decisión. Voy a limitar al mínimo mi consumo de medios de comunicación generalistas. Los miraré de reojo, captaré los titulares para no perder del todo el hilo de la actualidad y los dejaré ir. ¿Por qué?

Porque sus contenidos y enfoques en general no me aportan nada más que miedo, parálisis y desesperanza. Y eso no me interesa. Porque no construye. Y estamos en una época en la que necesitamos construir. Coincido plenamente con los análisis del filósofo José Luis Sampedro, especialmente cuando afirma que estamos asistiendo a la decadencia del sistema. Y los medios de comunicación generalistas, pertenecientes al stablishment político y económico, se están limitando a ser meros escribas y taquígrafos de esa caída. Así que, para mí, son noticias del pasado. Y peor aún, están ejerciendo el papel de mensajeros del miedo que interesa a los gobiernos y mercados. Y su veneno anestésico hará más largo el proceso de cambio y más profundas las heridas de las personas que están pagando injustamente los platos rotos. Lo cuento en primera persona pero es un comentario que oigo constantemente a mi alrededor. Y veo que solo genera derrotismo, negatividad, apatía y desesperanza.

"Mirar, ver y percibir" de Antoni Muntadas
Así que he dedicido cuidar mi "alimentación informativa", elaborando una dieta sana, rica en energía y positividad. He sustituído el colesterol de los informativos (ya ni hablamos de las grasas saturadas de los programas del corazón) por la fibra de los contenidos que me aporten nuevas ideas, soluciones creativas, historias que demuestren que las cosas se pueden hacer de otra manera y que funcionan, ejemplos que inspiren y animen a continuar con una sonrisa y esperanza en el ser humano.

Lo bueno de esta época es que están ahí, al alcance de un click. Os dejo algunos de los últimos vídeos que he visto y que me parece que merece la pena compartir. Perdón por no haberlos ordenado por temáticas, estoy en una fase de pinche más que de chef...
Es posible que profundice en alguno de ellos en próximos posts y también os contaré otros que no he incluído, así como libros y artículos que vayan en la misma línea. Me encantará recibir vuestros comentarios con nuevas recomendaciones y enlaces. Buenos días y buena suerte. Y, sobre todo, bon appétit!!

7 de febrero de 2012

Excusas para no tener un blog

"En casa del herrero, cuchillo de palo", dice el viejo refrán. Más de 10 años de experiencia como periodista especializada en relaciones públicas y los últimos dos años metida de lleno en la gestión de la reputación online de proyectos y marcas... y yo sin tener un blog personal
 
No sé cuáles eran las excusas que me ponía hasta ahora. "No tengo tiempo", supongo que era la más habitual. "No sé de qué hablar", era otro motivo que me esgrimía. "¿A quién le va a interesar mi opinión?", terminaba finalmente mi cabeza, zanjando el tema con un mal entendido sentido de la vergüenza y la humildad. 

Hasta que comprendí que este tipo de plataformas no son púlpitos o tribunas desde los que dar discursos o aleccionar, papel con el que no me identifico ni pretendo asumir. Si no que son las nuevas plazas del mercado de las ideas, los conocimientos, las experiencias, los trueques, la colaboración y la revolución.
 
El tiempo de las excusas ha terminado. Ahora tengo más tiempo, un montón de temas sobre los que me apetece hablar y la duda de si interesarán a alguien. No lo sé. Lo averiguaré con el tiempo. Pero eso ya no va a ser una excusa nunca más. Porque no hay excusas para no tener un blog hoy en día. Y menos un periodista.